Posted tagged ‘Raquel’

Clases particulares de Raquel

junio 25, 2008

Tengo que reconocer que después de lo de Ana me quedé hecho polvo. Me sentí un poco decepcionado y humillado. Lo peor ha sido la vuelta a las clases de spining, donde, para mi sorpresa, me he encontrado con que Ana no me ha dirigido la palabra. He intentado hablar con ella, pero ha hecho como si no me escuchase y no me ha respondido. A veces tengo la sensación de que no sé tratar con las personas.

Como ya es costumbre, Raquel me ha prestado su hombro para llorar. Cuando le conté lo que me pasó ella supo darme aliento. Pasé el último fin de semana en su casa, a petición suya, para olvidarme un poco de la mala experiencia. Gracias a que tengo a Raquel todo es mucho más fácil.

Estos días que he pasado en casa de Raquel han sido muy fructíferos. Hemos hablado mucho y le he pedido algunos consejos. Ella me ha dicho que yo no hice nada mal en la cita, pero que debería darme cuenta que las chicas quieren algo más. A mí me gustaría saber qué es ese algo más y yo quisiera dárselo a la chica a la que quiera conquistar.

Le conté como fue la cita y como me abordó Ana cuando estábamos en el parque. Raquel me dijo que es normal, que las chicas ya no son como antes, que ahora quieren ir más rápido, así que decidimos recrear ese momento en el parque para analizar mi comportamiento y el de Ana, y de esta manera Raquel pudiera darme algúnconsejillo.

Yo me senté en el sofá con Raquel al lado haciendo de Ana. Ella empezó a ponerme caras de niña buena mientras me tocaba la pierna, cerca de la ingle.Rápidamente pasó la mano a mi paquete mientras se lanzó a besarme. Yo estaba sorprendido ante una recreación tan real de la situación y me quedé paralizado.

– ¡Juanito, es normal que la chica se enfade, te has quedado paralizado como un idiota! Deberías tomarte esto en serio y poner algo de tu parte sino quieres que te pase con otras chicas.

Después de esto intenté tomármelo como lo que era, una interpretación, nada más.

Raquel volvió a la posición inicial en la cual me metía la lengua hasta la campanilla mientras me acariciaba el paquete. Yo le seguí el rollo y puse mi lengua en funcionamiento mientras le metí mi mano por debajo de la blusa para acariciarle sus maravillosas tetas, a lo que ella respondió desabrochándose el sujetador. Ella tenía los pezones muy duros, parecía que se lo estaba tomando muy en serio. Yo, en cambio, no conseguía concentrarme y provoqué otro enfado de Raquel.

– ¡Juanito, no entiendo como no te estás empalmando, lo tuyo no es normal!

Tengo que reconocer que me costó bastante seguir con la interpretación, pero gracias a la naturalidad de Raquel todo es mas fácil. Ella comenzó adesabrocharme los botones del pantalón y me metió la mano por debajo del calzoncillo, ante lo cual reaccioné con una importante erección que ella me agradeció. Me dijo que estaba empezando a pensar que yo eragay y que así se quedaba mucho más tranquila. Mientras seguíamos con los besos y las caricias, Raquel paraba de vez en cuando para darme algunas directrices, como decirme que que tenía que hacer con la lengua, como tenía que acariciarle los pechos, cuando comenzar a besarla por el cuello, y por último, como saber cuando ir más allá. Me dijo que era algo difícil eso de saber cuando ir más allá, que hay muchas chicas que llegados a este punto no quieren nada más y otras que llegados a este punto quieren sexo completo. Me dijo que lo mejor sería esperar a que la chica tuviera la iniciativa de ese algo más.

Tras esta sesión teatral con Raquel, llegó la hora de parar. Raquel me comentó que estas clases deberían quedar entre nosotros y que no contase nada a nadie. Por supuesto que conmigo no hay problema y yo soy una tumba, jamás perjudicaría a Raquel con lo mucho que me ayuda. Nos vestimos y yo me fui a coger el autobús para ir a casa, con la satisfacción de que ahora estaba un poco más preparado para una cita.

Reunión de chicas

mayo 18, 2008

Ufff!, lo de hoy ha sido muy fuerte. Son las 4 de la mañana y todavía estoy alucinando. Vengo de casa de Raquel de la reunión de “tuppersex” y lo hemos pasado genial. La verdad es que en un principio se me hacía raro ser el único chico de la reunión, pero me lo he pasado estupendamente.

Hace unas semanas Raquel había planteado lo de la reunión de “tuppersex”, pero las chicas se mostraron algo reacias en un principio. Hace unos días por fin se pusieron de acuerdo entre Raquel, Inés, Sara e Irene, que es la que traía el género, y hoy habían quedado para cenar en casa de Raquel, que es la única que vive sola. Como estos días yo he estado mal de ánimo, Raquel me propuso asistir a la cena con ellas cuatro. A mí no me hacía mucha gracia asistir pero la verdad es que me picaba la curiosidad y además estaría entre amigas y estos días me hacía falta.

Yo he sido el primero en llegar a casa de Raquel para ayudarla con los preparativos de la cena. Posteriormente han ido llegando las chicas, incluida Irene con sus cajas de “artilugios”. Irene guardaba las cajas como oro en paño para que nadie viera nada hasta que terminásemos de cenar, así que hemos estado intrigados hasta el final.

La cena ha estado genial. Raquel y yo hemos preparado unas pizzas para chuparse los dedos. Además las hemos acompañado con cuatro botellas de vino Lambrusco que he llevado yo de mi casa. A las chicas les ha gustado mucho el vino y no ha sobrado ni una gota de las botellas.

Como podréis suponer, las chicas se han puesto “contentillas” con el vino y rápidamente yo he sido el centro de atención de la fiesta. Me he sentido hasta deseado entre cinco chicas que bromeaban acerca del sexo y de lo hartas que estaban de los supermachos de gimnasio que luego tienen la cabeza hueca.

sex shop

Cuando hemos terminado las cena, Raquel y yo hemos servido las copas y nos hemos sentado todos a ver el muestrario que traía Irene. Os podéis imaginar las risas viendo a Irene sacar penes de gran tamaño de esas cajas. Las chicas se han quedado prendadas de un pene negro de 30 centímetros e incluso Inés lo ha comprado. Otro artilugio que les ha gustado ha sido el de las bolas chinas y han comprado uno cada una. Las risas eran continuas y las chicas no dejaban de beber.

Lo más fuerte de la noche ha sido cuando Irene ha sacado los geles lubricantes y de masajes. Primero han empezado a untárselo por la espalda para probar sus propiedades. Os podéis imaginar como me he sentido yo al estar entre las cuatro chicas en sujetador untándose cremitas. Rápidamente, Raquel, que me ha visto un poco aislado, me ha propuesto participar y he estado dando masajes a las chicas. Raquel, que esta muy loca, mientras yo le estaba masajeando, se ha puesto a juguetear con Inés, que la tenía delante. Le ha untado gel por sus tetas y a Inés le ha hecho mucha gracia, porque se ha quitado el sujetador como si nada. Todos hemos flipado en colores y las chicas se han vuelto locas dando gritos.

Cuando yo pensaba que alguna de las chicas iba a poner algo de cordura en esta situación, Irene ha cogido y se ha quitado también el sujetador para que Sara le masajease por delante. Cuando me he querido dar cuenta las cuatro chicas estaban sin sujetador untandose aceite en la misma habitación y yo ahí alucinando y muriéndome de vergüenza. Por un momento he pensado que era invisible.La cosa no ha quedado ahí, porque Raquel, de nuevo, ha llevado la voz cantante y se ha quitado los pantalones, haciendo que todas las chicas hicieran lo mismo. Han empezado ha untarse aceite por las piernas unas a otras. Aquello era digno de cualquier película erótica pero no era ficción, era real.

Las chicas han subido de tono sus tocamientos y Raquel e Inés han comenzado a besarse en la boca y a tocarse de manera más explicita. Parecían dos posesas que habían perdido la vergüenza. Raquel ha comenzado a meterle la mano por la braguita a Inés y esta le ha correspondido haciendo lo mismo. Estaban masturbándose entre ellas y nos han dejado anodádados a las otras dos chicas y a mí. Sara e Irene no han ido a mayores y se han puesto sus camisetas pero a Raquel y a Inés no había quien les parase, parecía que estuvieran en celo. Raquel se ha levantado y ha cogido de la mano a Inés para llevarla a su habitación. Después han cerrado la puerta y los demás nos hemos quedado con cara de tontos.

Las otras dos chicas y yo nos hemos quedado bromeando sobre la situación y hemos recogido la casa. Después de un rato las chicas han salido de la habitación y nos han mirado con una sonrisa picarona. Creo que han debido pasar un buen rato allí dentro.

Tras haber recogido, Irene ha cobrado los artículos a las chicas y nos hemos ido. Todos estábamos un poco cortados por la situación pero he de reconocer que me he reído mucho y creo que las chicas han disfrutado. Espero que repitamos reunión.

Cómo es Raquel por fuera y su foto

abril 21, 2008

En primer lugar me gustaría pediros disculpas por retrasarme tanto en la publicación de una nueva entrada, y es que he tenido una serie de problemas en casa que me han impedido atender el blog con absoluta normalidad. Voy a dejar estos temas a parte por el momento aunque pronto escribiré acerca de lo que me ha pasado durante estos días, ya que ha sido bastante fuerte…

Ahora quiero hablaros un poco más de Raquel. Ella es preciosa porque tiene una maravillosa cara de ángel que le ha dado la naturaleza. Su cuerpo estacuidadósamente moldeado a base de horas de gimnasio. Su piel parece de porcelana y la cuidad cómo tal. Usa todo tipo de cremas para cuidar cada milímetro de su cuerpo y se broncea a menudo para darle un suave tono dorado.

Seguramente Raquel es bella por un “todo” y no por alguna parte en particular, pero tengo que decir que siento especial predilección por su trasero. Su culo es simplemente perfecto; el brillo y la perfección de su piel hacen acentuar más aún esa parte de su bonito cuerpo. Sus piernas también me encantan y he de decir que no he visto chica a la que le siente mejor unaminifalda que a Raquel.

Sus tetas son de un tamaño medio pero les sabe sacar el máximo partido posible. Aunque muchas veces diga que no esta contenta con el tamaño de sus pechos hay que reconocer que cualquier hombre diría que son muy bonitos. A Raquel le encantan los escotes ypracticamente no hay prenda en su armario que no tenga uno de grandes dimensiones. La verdad es que sabe como volver locos a los hombres.

Ella cuida muchos detalles de su belleza al milímetro. Su imagen es una de las cosas más importantes para Raquel y lo demuestra en detalles cómo su pelo. Durante el año puede cambiar de peinado muchas veces y todos le sientanexáctamente igual de bien. Su color natural es castaño pero hay veces que lo puede llevar de color negro azabache, haciéndola resaltar aún más sus preciosos ojos verde esperanza.

Me gusta que tengáis una imagen de Raquel cuando hablo de ella en este blog y por eso me gusta describirla. Es imposible que lleguéis a saber de su belleza a través de las palabras pero me esfuerzo al máximo para que os hagáis laidea más aproximada posible. A continuación os voy poner una foto auténtica de Raquel, aunque la duda me asalta ante el temor de que algún día llegue a este blog del que ella no conoce la existencia. Creo que aunque algún día lo encontrase no podría enfadarse conmigo porque no la he faltado al respeto en ningún momento y la fotografía no es muycompremetedora, así que aquí os la dejo y que sea lo que Dios quiera.
Raquel en la playa

La noche que pasé con Raquel ( II parte )

abril 13, 2008

Apenas había dormido nada pero los rayos de Sol que entraban por la persiana terminaron por espabilarme. Me quité de encima los brazos inertes de Raquel para poder ir al servicio a poder realizar las necesidades matutinas de mi cuerpo humano. Había descansado muy poco y me dolía la cabeza. Intenté acercarme al servicio sin apenas hacer ruido, caminando de puntillas para no despertar a Raquel. Cuando llegué al baño lo primero que hice fue orinar e inmediatamente después me lavé las manos y me mojé la cara con agua fría. Levanté la cabeza y me miré en el espejo; no me podía creer que una chica como Raquel hubiera pasado la noche con un tipo tan feo como yo.

Después de haber ido al baño, volví hacia la habitación. Cuando entré en la habitación vi a Raquel durmiendo sobre la cama, con las sábanas caídas en el suelo. Estaba preciosa. Sus perfectos muslos estaban al descubierto. Sus braguitas rojas la hacían aún más atractiva de lo que es. Su piel era fina y brillante como la porcelana; parecía tan frágil como lo es ella por dentro. Su carita de ángel con su boca entreabierta era el summun de la sensualidad. Me di cuenta de que no podía volver a la cama; su belleza me imponía un miedo atroz que me hizo quedarme paralizado allí en la puerta. Decidí entonces volver al baño y encerrarme.
durmiendo
Cuando entré en el baño me senté en la taza del water y me eché las manos a la cabeza. Estaba en una de las situaciones más bonitas y a la vez más incómodas de mi vida. Me quedé pensativo sin saber qué hacer. Estaba dispuesto a esperar que Raquel se despertase para salir del baño. Cuando levanté la mirada me di cuenta que la ropa que se había quitado Raquel en la noche anterior estaba allí tirada en una esquina. Allí había dejado su ropa interior también, un sujetador y un tanguita con delicado lazito de color rosa. Estaba hecho un lío y la verdad es que tenía una tremenda erección, así que agarré su tanga y lo tuve un rato entre mis manos.

En el momento que cogí aquel tanga me sentí como un cerdo por un segundo, pero pensé que no estaba haciendo nada malo. La sensación de tener ese tanga entre mis manos era como si estuviera tocando la piel de Raquel de una manera indirecta, algo que me lo hacía mucho mas fácil que hacerlo directamente. También lo acerqué a mi nariz para comprobar el olor que desprendía Raquel, era un olor maravilloso e indescriptible. En ese momento sentí la necesidad de masturbarme mientras jugueteaba con él, pero algo dentro de mí me lo hizo replantear. Pensé que aquello sería lo más parecido a hacer el amor con Raquel sin su consentimiento y eso no estaría bien, así que lo volví a dejar donde estaba.

Rápidamente me levanté de la taza del water y me volví a lavar la cara. Allí estaba yo, con una pinta horrible y en calzoncillos, frente al espejo. Mientras me miraba en el espejo oí como Raquel se estaba levantando. Vino hacía la puerta del baño y me dijo que tenía que entrar a usar el baño. En ese momento abrí y la dejé pasar mientras yo volvía a la habitación, no sin antes volver a fijarme en su bonito cuerpo tras su camisón transparente.

Cuando llegué a la habitación cogí mi ropa y me vestí. Me acerqué a la puerta del baño y le pregunté a Raquel si quería un café. Ella me dijo que sí, así que fui a la cocina y prepare uno para ella y uno para mí. Mientras preparaba el café Raquel se acercó a mí, ya vestida, me dio un abrazo y un beso en la mejilla mientras me decía: “gracias”. Me sentía un tío afortunado de tener una amiga como ella. En este momento sonó el teléfono móvil de Raquel, era su novio. Ella no sabía si cogerlo, pero yo le dije que adelante, que lo cogiese.

Para mi sorpresa, lo que en principio fue una contestación a la defensiva de Raquel ante aquel chico, se convirtió en una cita para comer y hablar del asunto. Vi como a ella se le encendió su mirada al conseguir una segunda oportunidad de aquel hombre. En ese momento me sentí totalmente asqueado. Sé que no tenía por qué sentirme así porque entre Raquel y yo no había nada más que una preciosa amistad, pero era mi sentimiento. Raquel, muy contenta, me dijo que había quedado a las dos y media de la tarde para hablar con él. Yo sólo supe forzar una pequeña sonrisa y darle la enhorabuena. Nos tomamos el café y me marché para casa después de desearla toda la suerte del mundo para solucionar el malentendido.

La noche que pasé con Raquel

abril 8, 2008

Siempre quedará grabada en mi memoria la noche que dormí junto a Raquel en su misma cama. Cómo por un instante sentí que era mia por una noche y cómo lo nuestro era algo más que una amistad normal y corriente.

Era un dia normal en el que yo estaba jugando al Counter Strike desde mi casa, cuando mi madre me trajo el teléfono y me dijo que era Raquel, que preguntaba por mí. Cuando cogí el teléfono oí cómo Raquel rompía a llorar de una manera tremenda. Sólo pudo articular tres palabras: “¡Juanito, te necesito!”. Después de oir esas palabras no me quedó más remedio que acudir rápidamente a su casa. Así que cogí el autobús y me presenté allí.

Una vez que llegué a su casa y ella me abrió la puerta, Raquel se me abalanzó llorando y me dió un tremendo abrazo que duró más de un minuto. Nos sentamos en el sofá y me comentó que había cortado con su novio, con el que llevaba más de seis meses. Yo le dije que no pasaba nada, que seguro que todo tenía solución y que no tenía porque ser para siempre. Ella me dijo que eso era imposible porque le habían dicho que su novio podría estar viéndose con otra chica a la vez que con ella. Yo le comenté que tal vez era una sospecha infundada y que no tenía porque ser cierto. Ella me miró a los ojos y me dijo que no había marcha atrás, que ella para vengarse había decidido enrollarse con el mejor amigo de él durante el día anterior.

Durante todo momento Raquel no dejó de agarrase fuertemente a mi mano. Mientras yo le limpiaba las lágrimas que caían sobre sus preciosos pómulos rosados. Ella estaba desconsolada y una vez más yo era la persona en quien más podía confiar. La verdad es que no soporto ver llorar a una mujer, pero a Raquel menos que a ninguna. Ella es la chica a la que yo mas quiero y odio que la gente la haga daño ¡Ojalá estuviera en mi mano castigar a esos malnacidos que han pasado por su vida y le han roto el corazón uno tras otro!

Me dijo que su novio la había llamado hacía un rato y que le había dicho que era una puta. Él le contó que había tenido una fuerte pelea con su mejor amigo porque hubo gente que le aseguró que habían visto a Raquel y a su amigo mientras se enrollaban en pleno bar de Juanjo. Él juró y perjuró que nunca le había puesto los cuernos a Raquel y que no entendía el por qué de esa infidelidad. Esto la hizo hundirse aún más ante la posibilidad de haber cometido un error tremendo.
abrazo
Raquel estaba muy mal, estaba hundida y me dijo que me necesitaba. Yo le dije que no había ningún problema y que allí estaba yo el tiempo que hiciese falta. Ella me propuso que pasara la noche con ella, que necesitaba abrazar a alguien. Aquello me confundió por completo y no respondí. Ella rápidamente me miró a los ojos, con esa mirada de color verde y me lo suplicó. No supe decir que no.

Después de haber cenado un poco de comida china, tocaba el momento de irse a dormir. Yo intentaba retrasarlo todo lo que pude mostrando un falso interes en la programación nocturna de la TV. Hubo un momento en el que mi intento de evitarlo me fue imposible. Raquel me pidió que nos fuéramos a la cama, que había tenido un día muy largo y necesitaba descansar. Así que cogió el mando de la TV y la apagó, me agarró del brazo y me llevó hasta su habitación.

Una vez en su habitación me di cuenta de que estaba en un apuro. Yo no sabía que dormiría allí y no había llevado pijama, por lo que me quité las zapatillas y me metí en la cama completammente vestido. Raquel me dijo que no fuera idiota, que podía quitarme la ropa para dormir. Así que, a regañadientes, me quedé con mis calzoncillos de modelo bóxer bajo las sabanas. Mientras tanto, ella fue al baño a cambiarse de ropa y apareció con un espectacular camisón semitransparente que dejaba vislumbrar hasta sus preciosos pezones.

Cuando los dos nos metimos en la cama, yo intenté separarme todo lo que pude de ella e incluso me giré hacia el otro lado para intentar no mirarla. Fué inutil porque ella se me acercó y me rodeó con sus brazos como si fuera un oso de peluche. Ni siquiera me lo preguntó, sólo lo hizo y yo por supuesto, no le dije nada en absoluto.

Sentir la piel de Raquel junto a la mia durante toda la noche fue muy bonito. Jamás lo olvidaré. Sus preciosos pechos apretados sobre mi espalda y su suave respiración acariciando mi nuca. Como es lógico no pegué ojo durante toda la noche, pero creo que mereció la pena. Desde aquel día Raquel y yo estamos más unidos si cabe.

Continuara…

Arreglando el pc a Raquel

marzo 27, 2008

Ayer estuve en casa de Raquel porque tenía problemas con su ordenador. Le habían robado su cuenta de email e incluso la de EBay, poniendo cuatro PS3 a la venta en su nombre. Cuando lo descubrió me llamó a mí para que se lo solucionara, así que allí fui.

Tuve que enviar unos cuantos correos y hacerle una pequeña limpieza de su disco duro. Me llevo bastantes horas solucionarlo todo, pero al final lo conseguí. No sabéis lo duro que es ser el amigo informático de la pandilla, te las endiñan todas.

Después de arreglarle el PC, Raquel y yo comenzamos a charlar sobre las ventajas e inconvenientes de cuidarse el físico. Yo le decía que me estaba costando mucho adaptarme al spinning y que la envidiaba por mantenerse tan bien sin apenas cuidarse. Ella me comentó que se veía gorda y que no le gustaban sus tetas. ¡Qué tontería!

Me empezó a comentar algunos problemillas con una ropa del año pasado que tenía en el armario, decía que tenía pantalones que ya no le entraban. Yo pensé que era absolutamente normal, porque con lo ajustados que son, en cuanto pillas un par de gramos de más ya no te encajan. Así que decidió empezar un desfile de modelitos para que yo le dijera si la veía gorda con ellos o no.

Al principio sacó un par de pantalones blancos ajustados que yo vi que le quedaban simplemente perfectos. Después se probó todo tipo de blusas y camisetas, en las que yo no vi ni un solo michelín. Su máxima obsesión a parte de los michelines (que no existían), era como le quedaban los escotes y la forma de sus tetas. Ella insistía en que debía operárselas y ponerse algo más, pero yo le dije que simplemente las tenía perfectas. La verdad es que estuve pasándolo realmente mal por ver a Raquel tan guapa hablándome de su culo y sus tetas.
escote 2
No contenta con haberme torturado con su pase de modelos, Raquel decidió mostrarme sus “michelines” probándose un bikini que se había comprado el fin de semana pasado. Yo ya le dije que no hacía falta, que la veía perfecta, pero nada, ella salió con su modelito. Cuando salió, simplemente me quedé con la boca abierta, estaba espectacular. Seguramente sea de las chicas más perfectas que haya visto de cerca en toda mi vida. Aún así ella me aseguro que sus tetas eran muy feas y que parecían mejor por el aro del bikini, así que decidió quitarse la parte de arriba.

Yo en ese momento le dije a Raquel que no podía mirar, que me sentía incomodo y volví la cabeza. Ella me dijo que no me preocupase, que entre nosotros había confianza y que me estaba pidiendo consejo. Así que se acercó a mí y me dio la vuelta. La mire bien y le dije que yo la veía perfecta. De todas maneras ella me hizo tocarle las tetas para que viese que se le movían con facilidad. Os juro que aquí ya no era capaz de hablar, simplemente la toque y le dije que yo las veía bien, que se movían porque eran naturales. Noté como sus pezones se estaban poniendo duros. Mientras tocaba, Raquel hizo un comentario en tono irónico:

– ¿No te irás a poner cachondo ahora, Juanito? – mientras ella me sonreía.
– No, ¡jeje!. – le dije yo mientras tenía una erección que casi no se podía ocultar.

Después de esto ella me comentó que seguía convencida de que le sobraba algún kilo y que se iba a operar las tetas cuando ahorrase 3000€. Fue a su habitación y se volvió a vestir. Yo recogí mis cosas mientras y le dije que me tenía que ir. Estaba muerto de vergüenza y salí de allí pitando.

Noche para olvidar

marzo 23, 2008

disco

La noche de ayer Sábado salí con dos de mis amigas, Raquel e Inés. Fuimos a una discoteca de la ciudad, que no voy a decir el nombre, y estuvimos pasándolo genial. A mi no me gusta bailar, la verdad, me limito a charlar y me gusta estar en la barra para poder pedir mis consumiciones siempre que quiera sin abrirme paso entre la gente. A Raquel y a Inés no hay quien les pare quietas durante mas de veinte minutos y les encanta bailar, Raquel incluso ha trabajado alguna vez de gogo en varias discos.

Sobre las dos y media de la noche, dos babosos comenzaron a bailar con las chicas. Eran extranjeros, muy grandotes, seguramente serían rumanos o búlgaros. Ellas estuvieron siguiéndoles el juego durante toda la noche e incluso les sacaron alguna copa. Yo mientras tanto estuve bebiendo Trinaranjus, porque la comida debió sentarme mal y tenia el estomago destrozado. Ellas bebieron varios chupitos y tres o cuatro Malibú con piña. Se les notaba bastante contentillas y estaban comenzando a subir el tono de sus bailoteos con los dos gigantones. Yo desde la barra estaba nervioso, no me estaba gustando la actitud que estaban empezando a tomar esos dos tipos.

Al cabo de un rato tuve que ir al baño y cuando volví vi como uno de esos tipos con cara de energúmeno, estaba agarrando a Raquel de la muñeca y ella estaba llorando y pidiendo que le dejase en paz. Cuando ví aquella situación comenzaron a temblarme las piernas, no sabía que hacer. Rápidamente Inés vino hacia mí y me pidió ayuda. Me dijo que uno de los dos tíos le había tocado el culo a Raquel y que ella había reaccionado dándole un guantazo, a lo que él la respondió diciéndola que era una puta y que le iba a partir la cara. Yo estaba aterrado, mis 60 kilos de peso no podían hacer nada ante semejantes mastodontes, pero tenía que ayudar a las chicas.

– ¡ Dejad a las chicas en paz ¡ – les grité.

No se me ocurrió otra cosa. Inmediatamente el tipo que tenía agarrada a Raquel la soltó y vino directo hacía mí, mientras que la gente de alrededor simplemente se apartaba de nosotros. Me agarro del cuello y con acento extranjero me dijo: “ No te metas donde no te llaman y más vale que controles a las putas de tus amigas, ¡hijo de puta! “. Inmediatamente después me dio un guantazo con la mano abierta mientras yo me quedé sin articular palabra. Mientras recogía mis gafas del suelo, todo el mundo me miraba, quería que la tierra me tragase. Las chicas me agarraron y me sacaron de allí. Mientras salíamos uno de aquellos tipos me escupió en la cara. Inés me dijo que pasara del tema y que nos fuéramos a otro sitio, pero la verdad es que mi orgullo y mi dignidad se habían quedado allí para siempre.