La noche que pasé con Raquel ( II parte )

Publicado abril 13, 2008 por pagafantas
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Apenas había dormido nada pero los rayos de Sol que entraban por la persiana terminaron por espabilarme. Me quité de encima los brazos inertes de Raquel para poder ir al servicio a poder realizar las necesidades matutinas de mi cuerpo humano. Había descansado muy poco y me dolía la cabeza. Intenté acercarme al servicio sin apenas hacer ruido, caminando de puntillas para no despertar a Raquel. Cuando llegué al baño lo primero que hice fue orinar e inmediatamente después me lavé las manos y me mojé la cara con agua fría. Levanté la cabeza y me miré en el espejo; no me podía creer que una chica como Raquel hubiera pasado la noche con un tipo tan feo como yo.

Después de haber ido al baño, volví hacia la habitación. Cuando entré en la habitación vi a Raquel durmiendo sobre la cama, con las sábanas caídas en el suelo. Estaba preciosa. Sus perfectos muslos estaban al descubierto. Sus braguitas rojas la hacían aún más atractiva de lo que es. Su piel era fina y brillante como la porcelana; parecía tan frágil como lo es ella por dentro. Su carita de ángel con su boca entreabierta era el summun de la sensualidad. Me di cuenta de que no podía volver a la cama; su belleza me imponía un miedo atroz que me hizo quedarme paralizado allí en la puerta. Decidí entonces volver al baño y encerrarme.
durmiendo
Cuando entré en el baño me senté en la taza del water y me eché las manos a la cabeza. Estaba en una de las situaciones más bonitas y a la vez más incómodas de mi vida. Me quedé pensativo sin saber qué hacer. Estaba dispuesto a esperar que Raquel se despertase para salir del baño. Cuando levanté la mirada me di cuenta que la ropa que se había quitado Raquel en la noche anterior estaba allí tirada en una esquina. Allí había dejado su ropa interior también, un sujetador y un tanguita con delicado lazito de color rosa. Estaba hecho un lío y la verdad es que tenía una tremenda erección, así que agarré su tanga y lo tuve un rato entre mis manos.

En el momento que cogí aquel tanga me sentí como un cerdo por un segundo, pero pensé que no estaba haciendo nada malo. La sensación de tener ese tanga entre mis manos era como si estuviera tocando la piel de Raquel de una manera indirecta, algo que me lo hacía mucho mas fácil que hacerlo directamente. También lo acerqué a mi nariz para comprobar el olor que desprendía Raquel, era un olor maravilloso e indescriptible. En ese momento sentí la necesidad de masturbarme mientras jugueteaba con él, pero algo dentro de mí me lo hizo replantear. Pensé que aquello sería lo más parecido a hacer el amor con Raquel sin su consentimiento y eso no estaría bien, así que lo volví a dejar donde estaba.

Rápidamente me levanté de la taza del water y me volví a lavar la cara. Allí estaba yo, con una pinta horrible y en calzoncillos, frente al espejo. Mientras me miraba en el espejo oí como Raquel se estaba levantando. Vino hacía la puerta del baño y me dijo que tenía que entrar a usar el baño. En ese momento abrí y la dejé pasar mientras yo volvía a la habitación, no sin antes volver a fijarme en su bonito cuerpo tras su camisón transparente.

Cuando llegué a la habitación cogí mi ropa y me vestí. Me acerqué a la puerta del baño y le pregunté a Raquel si quería un café. Ella me dijo que sí, así que fui a la cocina y prepare uno para ella y uno para mí. Mientras preparaba el café Raquel se acercó a mí, ya vestida, me dio un abrazo y un beso en la mejilla mientras me decía: “gracias”. Me sentía un tío afortunado de tener una amiga como ella. En este momento sonó el teléfono móvil de Raquel, era su novio. Ella no sabía si cogerlo, pero yo le dije que adelante, que lo cogiese.

Para mi sorpresa, lo que en principio fue una contestación a la defensiva de Raquel ante aquel chico, se convirtió en una cita para comer y hablar del asunto. Vi como a ella se le encendió su mirada al conseguir una segunda oportunidad de aquel hombre. En ese momento me sentí totalmente asqueado. Sé que no tenía por qué sentirme así porque entre Raquel y yo no había nada más que una preciosa amistad, pero era mi sentimiento. Raquel, muy contenta, me dijo que había quedado a las dos y media de la tarde para hablar con él. Yo sólo supe forzar una pequeña sonrisa y darle la enhorabuena. Nos tomamos el café y me marché para casa después de desearla toda la suerte del mundo para solucionar el malentendido.

La noche que pasé con Raquel

Publicado abril 8, 2008 por pagafantas
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Siempre quedará grabada en mi memoria la noche que dormí junto a Raquel en su misma cama. Cómo por un instante sentí que era mia por una noche y cómo lo nuestro era algo más que una amistad normal y corriente.

Era un dia normal en el que yo estaba jugando al Counter Strike desde mi casa, cuando mi madre me trajo el teléfono y me dijo que era Raquel, que preguntaba por mí. Cuando cogí el teléfono oí cómo Raquel rompía a llorar de una manera tremenda. Sólo pudo articular tres palabras: “¡Juanito, te necesito!”. Después de oir esas palabras no me quedó más remedio que acudir rápidamente a su casa. Así que cogí el autobús y me presenté allí.

Una vez que llegué a su casa y ella me abrió la puerta, Raquel se me abalanzó llorando y me dió un tremendo abrazo que duró más de un minuto. Nos sentamos en el sofá y me comentó que había cortado con su novio, con el que llevaba más de seis meses. Yo le dije que no pasaba nada, que seguro que todo tenía solución y que no tenía porque ser para siempre. Ella me dijo que eso era imposible porque le habían dicho que su novio podría estar viéndose con otra chica a la vez que con ella. Yo le comenté que tal vez era una sospecha infundada y que no tenía porque ser cierto. Ella me miró a los ojos y me dijo que no había marcha atrás, que ella para vengarse había decidido enrollarse con el mejor amigo de él durante el día anterior.

Durante todo momento Raquel no dejó de agarrase fuertemente a mi mano. Mientras yo le limpiaba las lágrimas que caían sobre sus preciosos pómulos rosados. Ella estaba desconsolada y una vez más yo era la persona en quien más podía confiar. La verdad es que no soporto ver llorar a una mujer, pero a Raquel menos que a ninguna. Ella es la chica a la que yo mas quiero y odio que la gente la haga daño ¡Ojalá estuviera en mi mano castigar a esos malnacidos que han pasado por su vida y le han roto el corazón uno tras otro!

Me dijo que su novio la había llamado hacía un rato y que le había dicho que era una puta. Él le contó que había tenido una fuerte pelea con su mejor amigo porque hubo gente que le aseguró que habían visto a Raquel y a su amigo mientras se enrollaban en pleno bar de Juanjo. Él juró y perjuró que nunca le había puesto los cuernos a Raquel y que no entendía el por qué de esa infidelidad. Esto la hizo hundirse aún más ante la posibilidad de haber cometido un error tremendo.
abrazo
Raquel estaba muy mal, estaba hundida y me dijo que me necesitaba. Yo le dije que no había ningún problema y que allí estaba yo el tiempo que hiciese falta. Ella me propuso que pasara la noche con ella, que necesitaba abrazar a alguien. Aquello me confundió por completo y no respondí. Ella rápidamente me miró a los ojos, con esa mirada de color verde y me lo suplicó. No supe decir que no.

Después de haber cenado un poco de comida china, tocaba el momento de irse a dormir. Yo intentaba retrasarlo todo lo que pude mostrando un falso interes en la programación nocturna de la TV. Hubo un momento en el que mi intento de evitarlo me fue imposible. Raquel me pidió que nos fuéramos a la cama, que había tenido un día muy largo y necesitaba descansar. Así que cogió el mando de la TV y la apagó, me agarró del brazo y me llevó hasta su habitación.

Una vez en su habitación me di cuenta de que estaba en un apuro. Yo no sabía que dormiría allí y no había llevado pijama, por lo que me quité las zapatillas y me metí en la cama completammente vestido. Raquel me dijo que no fuera idiota, que podía quitarme la ropa para dormir. Así que, a regañadientes, me quedé con mis calzoncillos de modelo bóxer bajo las sabanas. Mientras tanto, ella fue al baño a cambiarse de ropa y apareció con un espectacular camisón semitransparente que dejaba vislumbrar hasta sus preciosos pezones.

Cuando los dos nos metimos en la cama, yo intenté separarme todo lo que pude de ella e incluso me giré hacia el otro lado para intentar no mirarla. Fué inutil porque ella se me acercó y me rodeó con sus brazos como si fuera un oso de peluche. Ni siquiera me lo preguntó, sólo lo hizo y yo por supuesto, no le dije nada en absoluto.

Sentir la piel de Raquel junto a la mia durante toda la noche fue muy bonito. Jamás lo olvidaré. Sus preciosos pechos apretados sobre mi espalda y su suave respiración acariciando mi nuca. Como es lógico no pegué ojo durante toda la noche, pero creo que mereció la pena. Desde aquel día Raquel y yo estamos más unidos si cabe.

Continuara…

Sin tetas no hay paraiso

Publicado abril 4, 2008 por pagafantas
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Antes de nada tengo que aclarar que uno es un ser humano y tiene sus necesidades. Por eso mi amigo Raúl y yo fuimos hace un par de meses a una zona de prostitutas muy conocida de mi ciudad.

Fuimos en su coche porque como ya dije antes yo no tengo y siempre dependo de los demás o del transporte público. Nos pusimos guapos para la ocasión con la esperanza de que si estábamos presentables las chicas se portasen mejor con nosotros y nos hiciesen alguna oferta especial.

Estuvimos pensando si íbamos a un club o a la calle, pero decidimos que lo mejor era ir a la calle porque así era más discreto para no correr el riesgo de encontrarnos con alguien conocido. Además a mi amigo Raúl le gustan mucho las negras y dice que las mejores son las que hay en la calle. A mí particularmente no me gustan, porque me recuerdan a los monos (ojo, hablo de las negras, negras, no de las Beyoncé o Alicia Keys), yo prefiero a las prostitutas de los países del Este.

Tan pronto llegamos a la zona, fuimos a la parte donde están las chicas del Este para que yo cumpliese el primero. Vi a una chica rubia, alta con una coleta que le llegaba hasta el culo. No tendría más de 18 años, tenía unas tetas tremendas y un culo perfecto. Nos acercamos con el coche. Cuando llegamos a ella, lo primero que hizo fue meterme la mano por debajo del pantalón y me empezó a hacer una paja mientras me miraba masticando chicle sin decir nada. Yo estaba a mil por hora y le dije que se subiese a la parte de atrás del coche sin ni siquiera preguntarle el precio. Salí del coche y me fui al asiento trasero con ella mientras mi amigo aparcaba a un lado.

Cuando llegué al asiento trasero ella me bajo los pantalones y me puso el condón con la boca. A continuación se quitó la ropa y se puso encima de mí. Mirándome a la cara, se agarro con una mano en cada agarradera de la parte de arriba de las ventanillas y empezó a balancearse como una loca. Yo estaba viendo cómo mi amigo se estaba haciendo una paja mientras miraba por el retrovisor, y cómo incluso le tocaba el culo a la chica por detrás. Yo mientras estaba agarrándola fuertemente de las tetas.

puta

Tardé unos 5 minutos en terminar, no pude aguantar mucho más. La chica cogió su ropa y se vistió. Le pregunte cuanto le debía y ella me dijo que 100 €. “¿¡ 100 Euros !?” Me pareció una estafa, pero no quería discutir y la culpa había sido aún mía por no negociar antes de follar, así que se los di. Creo que la puta ganó conmigo más que en toda la noche junta, pero en fin…

Después fuimos a la zona de las negras para que mi amigo Raúl terminase la faena. Se decidió bastante rápido, la verdad es que es normal porque no hay mucha diferencia entre unas y otras. Raúl me dijo que me saliese del coche mientras el follaba porque le daba vergüenza, (me pareció fatal porque mientras yo había estado follando él había aprovechado hasta para tocar) así que accedí y salí fuera. Estábamos al lado de un pequeño parquecito un tanto oscuro y hacía bastante frío. Yo estaba un poco acongojado por estar ahí en medio a oscuras, en esa zona de mala muerte.

Pronto se acercaron una panda de Latin Kings con muy malas pintas y malas intenciones.Me preguntaron la hora y yo me miré el reloj. Aún antes de que se la dijera, uno de ellos me agarró el brazo y me preguntó que cuánto me había costado mi reloj, mientras lo miraba. Yo le dije que no lo sabía, que era un regalo de mi madre. Él me dijo que lo quería ver y me lo desabrochó de la muñeca mientras yo estaba muerto de miedo. Me fijé cómo se lo guardó en su bolsillo e hizo como si nada. Luego otro de ellos me pidió un euro para llamar por teléfono y yo intenté hacerles creer que no llevaba nada, pero rápidamente me quitaron la cartera del bolsillo de atrás de mi pantalón. Miró los billetes que llevaba y los sacó todos. No sé exactamente cuánto dinero fue pero en ese momento me daba igual, solo quería que cogiesen lo que quisieran y se fueran. Y así fue, cogieron el dinero, tiraron la cartera al suelo y se marcharon. Fueron los cinco minutos más largos de mi vida.

Al cabo de un rato mi amigo Raúl tocó el claxon para decirme que ya había terminado. Me monté en el coche y no le dije absolutamente nada de lo que me había pasado. Arrancó y nos fuimos a casa sin prácticamente hablar.

Me gustaría haber olvidado una situación como esta, pero la mala suerte ha hecho que lleve un par de meses y aún me acuerde como el primer día. Debido a las ladillas que pillé, he tenido que raparme la zona púbica varias veces y lavarme con champús especiales hasta que ya han comenzado a desaparecer. Espero que no me vuelva a ocurrir algo así nunca más.

Un poco más de mí

Publicado abril 1, 2008 por pagafantas
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Me gustaría hablar un poco acerca de mí para que me vayáis conociendo un poco más. Contaros como es mi familia, como vivo y que me gusta. Así que dedicare este post a eso.

En primer lugar decir que vivo en una familia “acomodada” en un barrio residencial de la ciudad. Tenemos la suerte de vivir sin ahogos y prácticamente sin preocupaciones por el dinero. Esto no ha sido así desde siempre pero tengo que decir que nos hemos acostumbrado rápido a este cambio de vida.

Antes de la vida que llevamos ahora, vivíamos en un bloque de pisos en un barrio. Mi padre se dedicaba a la albañilería y mi madre trabajaba limpiando casas. Apenas teníamos para sobrevivir y mi padre trabajaba mas de 10 horas la mayoría de los días. El único coche que teníamos era una furgoneta C15 de mi padre, con mas años que yo. Gracias a Dios eso ha cambiado bastante.

Hace unos cuantos años mi padre decidió dedicarse a la promoción con un amigo suyo del trabajo. Cuando se quiso dar cuenta había ganado tanto dinero que no sabia que hacer con él. Entonces decidieron montar una pequeña constructora para poder promocionar y construir prácticamente sin intermediarios. La verdad es que jamás me hubiera pensado que mi padre podría haber llegado a tanto sin saber apenas leer y escribir. Ahora su empresa es una de las mas importantes de la zona.

Con el tiempo nos hemos venido a vivir a uno de los mejores barrios de la ciudad y a una casa independiente. Mis padres tienen tres coches en el garaje, un Mercedes CLS550 AMG, un Audi Q7 y un BMW X5. A pesar de que tenemos tres coches yo apenas los disfruto porque a parte de que los coches no me gustan, mi padre no se fía de mí. Dice que si necesito un coche puedo coger los de la empresa, pero yo no quiero ir por la calle con un coche lleno de pegatinas.
chalet
Mi madre ha dejado de trabajar desde hace 3 o 4 años. Ahora tenemos una chacha sudamericana que nos plancha y nos hace las tareas del hogar. Es muy simpática y siempre nos cuenta sus historias de ecuador. A mi madre le cae un poco mal pero mi padre no quiere cambiar de chacha. Creo que el cabrón se la ha tirado alguna vez y que mi madre lo sabe, pero se hace la idiota.

Decir que yo apenas disfruto del dinero de mis padres. Lo único en que mi padre ha gastado dinero en mí ha sido en la universidad. El me dijo que tenia que estudiar informática, que era la profesión del futuro y que lo tenia que hacer en la mejor universidad posible. La verdad es que estoy desilusionado con la carrera, pero mi padre dice que me olvide de la construcción, que yo termine mi carrera que es mucho mejor. Me parece injusto que los hijos de su socio sin estudiar nada tengan buenos puestos en la empresa y que yo no. Yo he tenido que pagarme el carné de conducir trabajando un verano en el Mc Donald´s, y encima no poder usarlo porque no tengo dinero para comprarme un coche propio.

Por suerte tengo una paga semanal que me entrega mi madre a escondidas. Suele ser de 150€ y me encanta gastarlo con mis amigos y amigas los fines de semana. Por ahora puedo sobrevivir con ese dinero pero estoy deseando trabajar para poder ser mas independiente. Mi padre le dice a mi madre que no me de un duro, que la empresa esta mal últimamente y que van a tener que cerrar. La verdad es que a mi padre tampoco le afecta que la empresa cierre porque el dice que harán suspensión de pagos y que con lo que tenemos ahorrado mas los alquileres de unas casas en la playa, ellos tienen la jubilación asegurada.

Creo que con esto ya conocéis un poquito mas a mi familia y pronto os iré contando mas cosas acerca de mí.

Arreglando el pc a Raquel

Publicado marzo 27, 2008 por pagafantas
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Ayer estuve en casa de Raquel porque tenía problemas con su ordenador. Le habían robado su cuenta de email e incluso la de EBay, poniendo cuatro PS3 a la venta en su nombre. Cuando lo descubrió me llamó a mí para que se lo solucionara, así que allí fui.

Tuve que enviar unos cuantos correos y hacerle una pequeña limpieza de su disco duro. Me llevo bastantes horas solucionarlo todo, pero al final lo conseguí. No sabéis lo duro que es ser el amigo informático de la pandilla, te las endiñan todas.

Después de arreglarle el PC, Raquel y yo comenzamos a charlar sobre las ventajas e inconvenientes de cuidarse el físico. Yo le decía que me estaba costando mucho adaptarme al spinning y que la envidiaba por mantenerse tan bien sin apenas cuidarse. Ella me comentó que se veía gorda y que no le gustaban sus tetas. ¡Qué tontería!

Me empezó a comentar algunos problemillas con una ropa del año pasado que tenía en el armario, decía que tenía pantalones que ya no le entraban. Yo pensé que era absolutamente normal, porque con lo ajustados que son, en cuanto pillas un par de gramos de más ya no te encajan. Así que decidió empezar un desfile de modelitos para que yo le dijera si la veía gorda con ellos o no.

Al principio sacó un par de pantalones blancos ajustados que yo vi que le quedaban simplemente perfectos. Después se probó todo tipo de blusas y camisetas, en las que yo no vi ni un solo michelín. Su máxima obsesión a parte de los michelines (que no existían), era como le quedaban los escotes y la forma de sus tetas. Ella insistía en que debía operárselas y ponerse algo más, pero yo le dije que simplemente las tenía perfectas. La verdad es que estuve pasándolo realmente mal por ver a Raquel tan guapa hablándome de su culo y sus tetas.
escote 2
No contenta con haberme torturado con su pase de modelos, Raquel decidió mostrarme sus “michelines” probándose un bikini que se había comprado el fin de semana pasado. Yo ya le dije que no hacía falta, que la veía perfecta, pero nada, ella salió con su modelito. Cuando salió, simplemente me quedé con la boca abierta, estaba espectacular. Seguramente sea de las chicas más perfectas que haya visto de cerca en toda mi vida. Aún así ella me aseguro que sus tetas eran muy feas y que parecían mejor por el aro del bikini, así que decidió quitarse la parte de arriba.

Yo en ese momento le dije a Raquel que no podía mirar, que me sentía incomodo y volví la cabeza. Ella me dijo que no me preocupase, que entre nosotros había confianza y que me estaba pidiendo consejo. Así que se acercó a mí y me dio la vuelta. La mire bien y le dije que yo la veía perfecta. De todas maneras ella me hizo tocarle las tetas para que viese que se le movían con facilidad. Os juro que aquí ya no era capaz de hablar, simplemente la toque y le dije que yo las veía bien, que se movían porque eran naturales. Noté como sus pezones se estaban poniendo duros. Mientras tocaba, Raquel hizo un comentario en tono irónico:

– ¿No te irás a poner cachondo ahora, Juanito? – mientras ella me sonreía.
– No, ¡jeje!. – le dije yo mientras tenía una erección que casi no se podía ocultar.

Después de esto ella me comentó que seguía convencida de que le sobraba algún kilo y que se iba a operar las tetas cuando ahorrase 3000€. Fue a su habitación y se volvió a vestir. Yo recogí mis cosas mientras y le dije que me tenía que ir. Estaba muerto de vergüenza y salí de allí pitando.

Noche para olvidar

Publicado marzo 23, 2008 por pagafantas
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disco

La noche de ayer Sábado salí con dos de mis amigas, Raquel e Inés. Fuimos a una discoteca de la ciudad, que no voy a decir el nombre, y estuvimos pasándolo genial. A mi no me gusta bailar, la verdad, me limito a charlar y me gusta estar en la barra para poder pedir mis consumiciones siempre que quiera sin abrirme paso entre la gente. A Raquel y a Inés no hay quien les pare quietas durante mas de veinte minutos y les encanta bailar, Raquel incluso ha trabajado alguna vez de gogo en varias discos.

Sobre las dos y media de la noche, dos babosos comenzaron a bailar con las chicas. Eran extranjeros, muy grandotes, seguramente serían rumanos o búlgaros. Ellas estuvieron siguiéndoles el juego durante toda la noche e incluso les sacaron alguna copa. Yo mientras tanto estuve bebiendo Trinaranjus, porque la comida debió sentarme mal y tenia el estomago destrozado. Ellas bebieron varios chupitos y tres o cuatro Malibú con piña. Se les notaba bastante contentillas y estaban comenzando a subir el tono de sus bailoteos con los dos gigantones. Yo desde la barra estaba nervioso, no me estaba gustando la actitud que estaban empezando a tomar esos dos tipos.

Al cabo de un rato tuve que ir al baño y cuando volví vi como uno de esos tipos con cara de energúmeno, estaba agarrando a Raquel de la muñeca y ella estaba llorando y pidiendo que le dejase en paz. Cuando ví aquella situación comenzaron a temblarme las piernas, no sabía que hacer. Rápidamente Inés vino hacia mí y me pidió ayuda. Me dijo que uno de los dos tíos le había tocado el culo a Raquel y que ella había reaccionado dándole un guantazo, a lo que él la respondió diciéndola que era una puta y que le iba a partir la cara. Yo estaba aterrado, mis 60 kilos de peso no podían hacer nada ante semejantes mastodontes, pero tenía que ayudar a las chicas.

– ¡ Dejad a las chicas en paz ¡ – les grité.

No se me ocurrió otra cosa. Inmediatamente el tipo que tenía agarrada a Raquel la soltó y vino directo hacía mí, mientras que la gente de alrededor simplemente se apartaba de nosotros. Me agarro del cuello y con acento extranjero me dijo: “ No te metas donde no te llaman y más vale que controles a las putas de tus amigas, ¡hijo de puta! “. Inmediatamente después me dio un guantazo con la mano abierta mientras yo me quedé sin articular palabra. Mientras recogía mis gafas del suelo, todo el mundo me miraba, quería que la tierra me tragase. Las chicas me agarraron y me sacaron de allí. Mientras salíamos uno de aquellos tipos me escupió en la cara. Inés me dijo que pasara del tema y que nos fuéramos a otro sitio, pero la verdad es que mi orgullo y mi dignidad se habían quedado allí para siempre.

Soy heterosexual y no soy virgen

Publicado marzo 19, 2008 por pagafantas
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Vengo leyendo muchos comentarios que ponen en duda mi heterosexualidad y lamento decirles que lo siento, que no soy gay. Soy un chico al que le gustan las mujeres y me gustan mucho, pero soy muy exigente y no busco solo un cuerpo o una cara bonita, busco algo más.
Acerca de si sigo siendo virgen, también tengo que deciros que no. Perdí la virginidad hace algunos años y puesto que tanto os interesa os voy a contar como fue.

********

Yo tenía 16 años y ella tenía algunos más, quizás unos 25, no se, no se lo iba a preguntar. Ella tenía mucha más experiencia que yo, seguramente habría hecho esto más veces y ésta no iba a ser la última. Yo estaba bastante nervioso y me costaba mucho mantenerme con el pene en erección. Ella lo comprendió perfectamente y me ayudaba bastante haciéndome algunos juegos con la boca. A pesar de ello no podía evitar tener un sentimiento contrariado al del placer, algo así como una mezcla de asco y miedo, miedo a lo desconocido. Después de llevar toda la adolescencia deseando un momento como este, no estaba siendo como yo lo imaginaba y una mezcla extraña de pensamientos se venían a mi cabeza dificultándome las cosas mucho más.

Al cabo de un rato conseguí mantenerme con el pene en condiciones más de 5 segundos, por lo que ella aprovechó, me puso el preservativo, se puso a cuatro patas sobre la cama y me dijo que se la metiera. Yo estaba asustado pero al verla en esa posición fue como si toda la sangre de mi cuerpo se hubiera bajado a mi miembro. Yo me acerqué y rápidamente ella me la agarro con la mano para guiarme al lugar preciso.

El placer que sentí al metérsela fue indescriptible. Pensé que era el mejor momento de mi vida. Me dijo que no me moviera, que le dejase hacer a ella, por lo que yo obedecí y me quede quieto mientras ella se balanceaba de atrás hacia adelante a toda velocidad. La cogí por la cintura y me uní al ritmo de su balanceo. Al cabo de 3 o 4 minutos eyaculé y sentí un placer que no había sentido nunca, ni siquiera cuando me masturbaba.

Después de terminar, ella me quitó el preservativo y me dio un par de clinex para que me limpiara. Recuerdo las palabras que me dijo al terminar: “Juan, lo has hecho muy bien”. Yo no dije nada, simplemente sonreí y bajé la mirada, su experiencia me imponía mucho respeto.

Después de vestirnos bajamos juntos a la calle. Ella vivía en un cuarto piso sin ascensor, por lo que bajamos por la escalera. Mientras la chica iba delante de mí yo no despegue ni un solo segundo mi vista de su culo. De vez en cuando ella se giraba y me sonreía, a lo que yo le respondía con otra sonrisa. Una vez que salimos al portal allí estaba mi padre, que me agarro cariñosamente del cuello mientras le decía a la chica:

-¿Qué tal ha estado el niño, Conchi?
– Bien, lo ha hecho muy bien – le respondió la chica.
– Perfecto, pues aquí tienes lo que habíamos quedado…

Mi padre sacó su billetera y le entregó un billete de 50 €, mientras que le decía: “Muchas gracias Conchi, a ver si nos vemos prontito, guapa.”
Cuando Conchi volvió a meterse al portal, mi padre me dio una fuerte palmadita en la espalda y me dijo: “Juanito, ahora si que puedes decir que eres un hombre de verdad, ¡machote!”

Con la mano de padre sobre mi hombro, nos dirigimos de camino a casa. Vivíamos a unas dos manzanas del piso de Conchi. Al llegar al portal, mi padre me puso la mano en la cara y se sacó el palillo que llevaba en la boca mientras me dijo: “Juanito, súbete pá casa que yo me quedo en el bar de Juanjo. Pero haz el favor de no decirle ni una palabra de esto a tu madre que nos corta las pelotas a los dos, ¿vale?”
Yo simplemente asentí con la cabeza y no dije ni una palabra, tenía una sensación extraña. No había sido como yo había pensado que sería pero la verdad es que había disfrutado del momento. Ahora me sentía como vacío. Subí a casa, saludé a mi madre, entré en mi habitación y estuve toda la tarde llorando como un idiota.