Archivo para marzo 2008

Arreglando el pc a Raquel

marzo 27, 2008

Ayer estuve en casa de Raquel porque tenía problemas con su ordenador. Le habían robado su cuenta de email e incluso la de EBay, poniendo cuatro PS3 a la venta en su nombre. Cuando lo descubrió me llamó a mí para que se lo solucionara, así que allí fui.

Tuve que enviar unos cuantos correos y hacerle una pequeña limpieza de su disco duro. Me llevo bastantes horas solucionarlo todo, pero al final lo conseguí. No sabéis lo duro que es ser el amigo informático de la pandilla, te las endiñan todas.

Después de arreglarle el PC, Raquel y yo comenzamos a charlar sobre las ventajas e inconvenientes de cuidarse el físico. Yo le decía que me estaba costando mucho adaptarme al spinning y que la envidiaba por mantenerse tan bien sin apenas cuidarse. Ella me comentó que se veía gorda y que no le gustaban sus tetas. ¡Qué tontería!

Me empezó a comentar algunos problemillas con una ropa del año pasado que tenía en el armario, decía que tenía pantalones que ya no le entraban. Yo pensé que era absolutamente normal, porque con lo ajustados que son, en cuanto pillas un par de gramos de más ya no te encajan. Así que decidió empezar un desfile de modelitos para que yo le dijera si la veía gorda con ellos o no.

Al principio sacó un par de pantalones blancos ajustados que yo vi que le quedaban simplemente perfectos. Después se probó todo tipo de blusas y camisetas, en las que yo no vi ni un solo michelín. Su máxima obsesión a parte de los michelines (que no existían), era como le quedaban los escotes y la forma de sus tetas. Ella insistía en que debía operárselas y ponerse algo más, pero yo le dije que simplemente las tenía perfectas. La verdad es que estuve pasándolo realmente mal por ver a Raquel tan guapa hablándome de su culo y sus tetas.
escote 2
No contenta con haberme torturado con su pase de modelos, Raquel decidió mostrarme sus “michelines” probándose un bikini que se había comprado el fin de semana pasado. Yo ya le dije que no hacía falta, que la veía perfecta, pero nada, ella salió con su modelito. Cuando salió, simplemente me quedé con la boca abierta, estaba espectacular. Seguramente sea de las chicas más perfectas que haya visto de cerca en toda mi vida. Aún así ella me aseguro que sus tetas eran muy feas y que parecían mejor por el aro del bikini, así que decidió quitarse la parte de arriba.

Yo en ese momento le dije a Raquel que no podía mirar, que me sentía incomodo y volví la cabeza. Ella me dijo que no me preocupase, que entre nosotros había confianza y que me estaba pidiendo consejo. Así que se acercó a mí y me dio la vuelta. La mire bien y le dije que yo la veía perfecta. De todas maneras ella me hizo tocarle las tetas para que viese que se le movían con facilidad. Os juro que aquí ya no era capaz de hablar, simplemente la toque y le dije que yo las veía bien, que se movían porque eran naturales. Noté como sus pezones se estaban poniendo duros. Mientras tocaba, Raquel hizo un comentario en tono irónico:

– ¿No te irás a poner cachondo ahora, Juanito? – mientras ella me sonreía.
– No, ¡jeje!. – le dije yo mientras tenía una erección que casi no se podía ocultar.

Después de esto ella me comentó que seguía convencida de que le sobraba algún kilo y que se iba a operar las tetas cuando ahorrase 3000€. Fue a su habitación y se volvió a vestir. Yo recogí mis cosas mientras y le dije que me tenía que ir. Estaba muerto de vergüenza y salí de allí pitando.

Noche para olvidar

marzo 23, 2008

disco

La noche de ayer Sábado salí con dos de mis amigas, Raquel e Inés. Fuimos a una discoteca de la ciudad, que no voy a decir el nombre, y estuvimos pasándolo genial. A mi no me gusta bailar, la verdad, me limito a charlar y me gusta estar en la barra para poder pedir mis consumiciones siempre que quiera sin abrirme paso entre la gente. A Raquel y a Inés no hay quien les pare quietas durante mas de veinte minutos y les encanta bailar, Raquel incluso ha trabajado alguna vez de gogo en varias discos.

Sobre las dos y media de la noche, dos babosos comenzaron a bailar con las chicas. Eran extranjeros, muy grandotes, seguramente serían rumanos o búlgaros. Ellas estuvieron siguiéndoles el juego durante toda la noche e incluso les sacaron alguna copa. Yo mientras tanto estuve bebiendo Trinaranjus, porque la comida debió sentarme mal y tenia el estomago destrozado. Ellas bebieron varios chupitos y tres o cuatro Malibú con piña. Se les notaba bastante contentillas y estaban comenzando a subir el tono de sus bailoteos con los dos gigantones. Yo desde la barra estaba nervioso, no me estaba gustando la actitud que estaban empezando a tomar esos dos tipos.

Al cabo de un rato tuve que ir al baño y cuando volví vi como uno de esos tipos con cara de energúmeno, estaba agarrando a Raquel de la muñeca y ella estaba llorando y pidiendo que le dejase en paz. Cuando ví aquella situación comenzaron a temblarme las piernas, no sabía que hacer. Rápidamente Inés vino hacia mí y me pidió ayuda. Me dijo que uno de los dos tíos le había tocado el culo a Raquel y que ella había reaccionado dándole un guantazo, a lo que él la respondió diciéndola que era una puta y que le iba a partir la cara. Yo estaba aterrado, mis 60 kilos de peso no podían hacer nada ante semejantes mastodontes, pero tenía que ayudar a las chicas.

– ¡ Dejad a las chicas en paz ¡ – les grité.

No se me ocurrió otra cosa. Inmediatamente el tipo que tenía agarrada a Raquel la soltó y vino directo hacía mí, mientras que la gente de alrededor simplemente se apartaba de nosotros. Me agarro del cuello y con acento extranjero me dijo: “ No te metas donde no te llaman y más vale que controles a las putas de tus amigas, ¡hijo de puta! “. Inmediatamente después me dio un guantazo con la mano abierta mientras yo me quedé sin articular palabra. Mientras recogía mis gafas del suelo, todo el mundo me miraba, quería que la tierra me tragase. Las chicas me agarraron y me sacaron de allí. Mientras salíamos uno de aquellos tipos me escupió en la cara. Inés me dijo que pasara del tema y que nos fuéramos a otro sitio, pero la verdad es que mi orgullo y mi dignidad se habían quedado allí para siempre.

Soy heterosexual y no soy virgen

marzo 19, 2008

Vengo leyendo muchos comentarios que ponen en duda mi heterosexualidad y lamento decirles que lo siento, que no soy gay. Soy un chico al que le gustan las mujeres y me gustan mucho, pero soy muy exigente y no busco solo un cuerpo o una cara bonita, busco algo más.
Acerca de si sigo siendo virgen, también tengo que deciros que no. Perdí la virginidad hace algunos años y puesto que tanto os interesa os voy a contar como fue.

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Yo tenía 16 años y ella tenía algunos más, quizás unos 25, no se, no se lo iba a preguntar. Ella tenía mucha más experiencia que yo, seguramente habría hecho esto más veces y ésta no iba a ser la última. Yo estaba bastante nervioso y me costaba mucho mantenerme con el pene en erección. Ella lo comprendió perfectamente y me ayudaba bastante haciéndome algunos juegos con la boca. A pesar de ello no podía evitar tener un sentimiento contrariado al del placer, algo así como una mezcla de asco y miedo, miedo a lo desconocido. Después de llevar toda la adolescencia deseando un momento como este, no estaba siendo como yo lo imaginaba y una mezcla extraña de pensamientos se venían a mi cabeza dificultándome las cosas mucho más.

Al cabo de un rato conseguí mantenerme con el pene en condiciones más de 5 segundos, por lo que ella aprovechó, me puso el preservativo, se puso a cuatro patas sobre la cama y me dijo que se la metiera. Yo estaba asustado pero al verla en esa posición fue como si toda la sangre de mi cuerpo se hubiera bajado a mi miembro. Yo me acerqué y rápidamente ella me la agarro con la mano para guiarme al lugar preciso.

El placer que sentí al metérsela fue indescriptible. Pensé que era el mejor momento de mi vida. Me dijo que no me moviera, que le dejase hacer a ella, por lo que yo obedecí y me quede quieto mientras ella se balanceaba de atrás hacia adelante a toda velocidad. La cogí por la cintura y me uní al ritmo de su balanceo. Al cabo de 3 o 4 minutos eyaculé y sentí un placer que no había sentido nunca, ni siquiera cuando me masturbaba.

Después de terminar, ella me quitó el preservativo y me dio un par de clinex para que me limpiara. Recuerdo las palabras que me dijo al terminar: “Juan, lo has hecho muy bien”. Yo no dije nada, simplemente sonreí y bajé la mirada, su experiencia me imponía mucho respeto.

Después de vestirnos bajamos juntos a la calle. Ella vivía en un cuarto piso sin ascensor, por lo que bajamos por la escalera. Mientras la chica iba delante de mí yo no despegue ni un solo segundo mi vista de su culo. De vez en cuando ella se giraba y me sonreía, a lo que yo le respondía con otra sonrisa. Una vez que salimos al portal allí estaba mi padre, que me agarro cariñosamente del cuello mientras le decía a la chica:

-¿Qué tal ha estado el niño, Conchi?
– Bien, lo ha hecho muy bien – le respondió la chica.
– Perfecto, pues aquí tienes lo que habíamos quedado…

Mi padre sacó su billetera y le entregó un billete de 50 €, mientras que le decía: “Muchas gracias Conchi, a ver si nos vemos prontito, guapa.”
Cuando Conchi volvió a meterse al portal, mi padre me dio una fuerte palmadita en la espalda y me dijo: “Juanito, ahora si que puedes decir que eres un hombre de verdad, ¡machote!”

Con la mano de padre sobre mi hombro, nos dirigimos de camino a casa. Vivíamos a unas dos manzanas del piso de Conchi. Al llegar al portal, mi padre me puso la mano en la cara y se sacó el palillo que llevaba en la boca mientras me dijo: “Juanito, súbete pá casa que yo me quedo en el bar de Juanjo. Pero haz el favor de no decirle ni una palabra de esto a tu madre que nos corta las pelotas a los dos, ¿vale?”
Yo simplemente asentí con la cabeza y no dije ni una palabra, tenía una sensación extraña. No había sido como yo había pensado que sería pero la verdad es que había disfrutado del momento. Ahora me sentía como vacío. Subí a casa, saludé a mi madre, entré en mi habitación y estuve toda la tarde llorando como un idiota.

El día después del cumpleaños de Raquel

marzo 17, 2008

Al día siguiente me levanté fatal, con una resaca monumental. Fui a ver si tenía alguna llamada de Raquel en mi móvil pero no ví ninguna. Por lo que desayuné tranquilamente y me decidí a llamarla yo mismo para que me comentase algo de lo que pasó. Hice unas 5 llamadas a su móvil, pero no contestó a ninguna, por lo que supuse que estaría dormida o que le daría vergüenza hablar de lo de anoche. Así que me quedé en casa a la espera de recibir alguna noticia suya.

A las ocho de la tarde no había recibido ninguna respuesta suya a ninguna de mis llamadas, así que decidí coger el autobús e ir a su apartamento. Me presenté en su casa sin avisar, ya no tendría excusa alguna para no hablar conmigo de lo de ayer. Llamé al portero y contestó ella:

– ¿Quién es?

– Soy yo, Juan. – le respondí

Me abrió la puerta y subí a su casa. Cuando me miró a la cara se puso a llorar y me dio un abrazo mientras ella me decía que me había defraudado como persona. Yo le dije que no y que no se tenía que poner así, porque ella puede hacer lo que le dé la gana con su vida y a los demás nos debe dar igual. Le dije que nos sentásemos en el sofá y que habláramos de lo que ella necesitase. Así que cogió unos clinex y se sentó conmigo.
No dejaba de llorar y comenzó a desahogarse conmigo:

– Soy una puta, Juan, lo que hice ayer es de vergüenza. Me arrepiento mogollón.

– Pero no hay de nada de que arrepentirte, mujer. A ti te gustaba Pedro y estabais borrachos, ya está. – le respondí yo

– ¡Joder, Juan!, si es que apenas puedo recordar nada, estaba muy borracha. Prométeme que esto no se lo vas a contar a nadie.

– No, tú tranquila. Sabes que en mí siempre has podido confiar y esta vez no va a ser menos. Por lo menos has conquistado a Pedro que llevas tiempo detrás de él.

Aquí Raquel se puso a llorar a moco tendido y me volvía a abrazar. Me confesó que Pedro tenía novia y que lo habían estado hablando antes de enrollarse. Ella solo le pidió un beso antes de irse. Pero la cosa se complicó más de la cuenta.

– Juanito, cuando nos estábamos besando me puse cachondísima, quería a Pedro solo para mí. Le cogí su mano y se la metí dentro de mi escote. Cuando me apretaba contra él noté que se le habia puesto durisima. Inmediatamente me lleve mi mano a mi tanga y ví que estaba empapada. Pedro se dio cuenta y comenzó a acariciarme la entrepierna. ¡Ufff!, me estoy poniendo cachonda solo de pensarlo.

– Raquel, tia, pues yo no te veo arrepentida eh. Creo que lo pasasteis bien los dos, ¿no? –le pregunté yo.

– Juanito, amor, es que si yo no hubiera estado borracha jamás hubiera hecho eso. Encima Pedro tiene novia y dice que no la quiere dejar. Nadie se puede enterar de esto, es una pasada, me arrepiento mogollón. Pedro y yo quedamos en que no volvería a suceder y espero que así sea.

– Raquel, tu tranquila, te juro que jamás contaré esto a nadie. Esto queda entre tú y yo. ¿Ok?

– Ok. Juanito, eres un amor! –me dijo Raquel mientras me abrazaba.

Después de mirarnos y sonreir, saque el disco duro reproductor que traía en la mochila y le propuse a Raquel una noche de Pizza y nuestra serie favorita, “Heroes”. Raquel y yo la solemos ver juntos, me bajo los capitulos de la 2ª temporada por internet y la vemos con subtítulos en español. Nuestro personaje favorito es Hiro Nakamura, ¿y el tuyo? 😉

El cumpleaños de Raquel

marzo 15, 2008

Hace algunas semanas fue el cumpleaños de Raquel. Nos invitó a algunos amigos al bar de Carlos a tomarnos unas copas. La verdad es que a pesar de que ella acababa de cumplir los 20 se la veía bastante contenta, cosa que no es habitual entre las mujeres que cumplen años, la verdad. Creo que batimos el record de chupitos aquella noche y Raquel sobre todo.

Daba la casualidad que en local nos encontramos con un chico que conocía Raquel, se llamaba Pedro. Él había ido con un grupo de amigos ha pasar la noche de bar en bar, pero cuando nos vio decidió quedarse con nosotros allí en el bar de Carlos. La verdad es que este chico no me cae muy bien pero yo era consciente de que a Raquel le gustaba y decidí no fastidiarla su noche de cumpleaños.

Raquel se había puesto guapísima para su 20º cumpleaños. Ya se sabe que las chicas cuando cumplís años intentáis contraatacar a la naturaleza con vuestras mejores armas.
Se había puesto una falda que apenas le cubría el tanga. También se había puesto unas botas altas con un tacón de escándalo, que ella manejaba como si lo llevase todos los días. El escote de aquella noche casi le llegaba hasta el ombligo y además lo había adornado de una especie de purpurina que no te dejaba apartar la atención durante un solo segundo. Con semejante atuendo ya os podéis imaginar que Raquel tuvo que lidiar con más de un moscón durante la noche, aunque uno se llevaría la palma.

Yo me di cuenta rápidamente que Raquel nos había dejado de lado en cuanto llego su amiguito Pedro. A partir de aquel momento solo tuvo ojos para él y además no paró de darle besos y abrazos durante toda la noche. Esto a mi no me molestaba en absoluto, pero es que Pedro nunca me había caído especialmente bien y ya lo habíamos hablado más de una vez Raquel y yo. Hubo momentos en los que ellos estuvieron a más de 5 metros de nuestro grupo bebiendo sus propias tandas de chupitos, la verdad es que eso ya no nos estaba sentando bien a ninguno de los invitados de Raquel.

Alrededor de las 3 de la mañana Raquel parecía estar un poco más borracha de la cuenta. Creo que a Pedro todavía le debe doler el cuello de llevarla prácticamente arrastras por el local mientras estaba abrazada a él. Mientras estuvimos hablando los chicos y chicas del grupo, dejamos a Raquel a un lado con Pedro. Yo me percaté que los dos salieron juntos a la puerta de la calle. A partir de aquí ya me olía que aquella noche acabarían enrollados.

Había pasado casi una hora desde que Raquel había salido a la calle con Pedro y yo ya estaba empezando a mosquearme. Mi amiga Inés me dijo que no me preocupase tanto por Raquel, que seguro que estaría bien. Pero yo no era capaz de estar al tanto de nuestras conversaciones y me decidí salir a echar un vistazo. Cuando me asomé a la puerta del bar no los ví por ningún lado, algo que me pareció muy extraño porque si Raquel se hubiera ido me lo habría dicho a mi. Así que decidí dar una vuelta a la manzana por si los encontraba.

En la parte de atrás del bar de Carlos hay una especie de callejón en la que hay coches aparcados en fila y apenas hay luz. Fuí mirando entre los huecos de los coches por si me los encontraba dándose el lote y de repente me llevé la sorpresa más alucinante de mi vida. Raquel esta apoyada entre dos coches con la falda subida y el tanga por las rodillas, mientras que Pedro estaba detrás suya sujetándola por la cintura. Cuando los ví me quedé paralizado delante de ellos, pero con la pasión del momento ni siquiera me habían visto todavía. De repente Raquel abrió los ojos y alzó la mirada mientras Pedro seguía empujando con ritmo. Allí estaba yo y Raquel no supo hacer otra cosa que llevarse la mano a la boca mientras continuaba con la faena. Por supuesto no quise interrumpir y me fui pitando de allí en dirección al bar.

Cuando entré en el bar, Inés me dijo que parecía que había visto un fantasma. “Nada, es que he vomitado”, le dije yo. Inés me preguntó si había visto a Raquel, a lo que yo le respondí que no, que seguro que estaba bien y que ya volvería. Por lo que seguimos a lo nuestro.

Al cabo de media hora recibí un mensaje de Raquel en mi móvil:
“Juanito, estoy en casa. Tenemos que hablar de lo de hoy, no es lo que te piensas”.

Bueno, próximamente os contare como continuó esta historia, porque tiene mucha miga y no quiero aburriros en un solo Post.

Ana, la chica que he conocido en el gimnasio

marzo 13, 2008

Llevo una mala temporada en la facultad y últimamente tengo algunos problemas en casa con mi familia. No encontraba una salida para poder desconectar de todo durante un par de horas al día, por lo que se me ocurrió apuntarme a un gimnasio. Comencé a ir hace apenas un mes y la verdad es que me esta costando cogerle el ritmo al asunto. Nunca he practicado mucho deporte y se me hace un poco cuesta arriba, pero creo que poco a poco iré mejorando y acostumbrándome a correr o a hacer bici.

Todavía no he conseguido hacer ningún amigo en el gimnasio, son gente muy diferente a mi. Todos están cachas y no dejan de mirarse en el espejo haciendo posturitas e hinchando los pectorales. Yo estoy un poco apartado de ese tipo de gente, me centro más en el tema de la cinta de correr y la bicicleta, incluso algunos días hago spinning en grupo.

Hace ya más de una semana que en una de estas clases de spinning he conocido a una chica. La chica se llama Ana y es muy simpática. No es una de las chicas mas guapas que hay en el gimnasio, pero creo que no es fea y es muy risueña. De momento no he cruzado muchas palabras con ella, solamente hemos comentado lo duras que son las clases o incluso cuando estamos pedaleando muy fuerte y las gotas de sudor se nos caen a chorros, nos miramos y sonreimos a la vez . Creo que es una chica a la que quiero conocer en profundidad y en las próximas clases voy a intentar entablar conversaciones mas largas con ella.

Ayer cuando me despedí de Ana al salir de la clase de spinning, entré en el servicio. Estaba temblando y notaba como el corazón me iba a mil. Rápidamente cogí mi móvil y llamé a mi amiga Natalia para pedirle consejo. Natalia es una de mis mejores amigas y con la que he compartido muchas cosas. Ella ha usado mi hombro para llorar o me ha pedido consejo en situaciones difíciles y esta vez era yo el que necesitaba ayuda. La verdad es, que tener una amiga como Natalia es la leche. Me dijo que era normal que me pusiera nervioso, que a ella le ha pasado muchísimas veces. También me comentó que no deje ver mis sentimientos a Ana por el momento y que en los próximos encuentros durante las clases hable con ella, me entere de que cosas le gustan y así tenga una visión mucho mejor de cómo intentar gustarle.

Os prometo que os iré contando como va mi intento de conquistar a Ana. Espero que acabe bien y el chico bueno se quede con la chica. Un saludo y hasta el próximo post.

Presentación

marzo 12, 2008

Hola a todo el mundo que pueda leer este blog. Soy un chico de 20 años, que se llama Juan y que estudia informática. Me gustaría compartir con vosotros mis experiencias y mis inquietudes. Pretendo que sea algo así cómo un diario, solo que escribiré cuando pueda, ya que no tengo tiempo y creo que no tiene mucho interés que os torture de manera diaria.

Os preguntareis por qué el blog se titula “Diario de un Pagafantas”. En primer lugar deciros que no sabía lo que era un “Pagafantas” hasta hace un mes, pero uno de mis pocos amigos, Paco, me dijo que yo era un “Pagafantas” en toda regla. Esto me llevó a preguntar a gente y a investigar que significaba. Rápidamente ví que era algo así como un chico que se arrima a las chicas e incluso les paga las copas como si fuera su novio pero que nunca llega a tener relaciones sexuales con ellas. Personalmente no creo que sea exactamente mi caso, yo creo que soy solo un chico que tiene amigas y que soy capaz de verlas como algo más que un par de tetas.

Un caso de una, más que guapa amiga mía, es el de Raquel. Ella es una chica morena de ojos verdes y mide casi 1,70. Es muy guapa y si no fuese mi amiga, seguramente os diría que esta como un tren. Ella ha tenido muchos novios y por tanto muchas decepciones, pero yo siempre he estado ahí, yo soy su amigo. Aunque este buena, no la veo con ojos de deseo, sólo como una chica, nada más.

Al igual que Raquel, tengo muchas más amigas guapas que salen conmigo y que son muy amigas mías. Yo no las veo como un pedazo de carne como lo haría el típico chulo de playa. Me gustaría contaros mis experiencias con mis amigas, con mis amigos, con mis novias (cuándo las haya), mis pensamientos, etc…